A lo warrior

Oribe y 'El Potro'

A propósito de la lista de los que estarán en los próximos olímpicos, parece que fue ayer cuando el grito de gol de Oribe Peralta recaló hasta los huesos. Tan acostumbrados a perderlo todo y tanto que, aquella tarde de Wembley fue para México un revulsivo mágico, una medicina para todos los males con presentación dorada. Una edición limitada de efusividad y gloria en forma de medalla.

Casi un lustro ha pasado desde Londres 2012 y en todo ese tiempo, el futbol mexicano no fue capaz de regalarnos otro centro delantero efectivo, consistente y con gol. Oribe sigue siendo como desde hace años, el atacante más letal en el futbol mexicano.

Si no es Oribe, no hay nadie más. De Londres 2012 a Río 2016, campeones de goleo extranjeros todos y nuevos reglamentos con alfombra roja para todo aquel que llega a nuestra Liga sin importar que sea un perfecto desconocido o un jugadorde clase 'D'.

Para como vamos, no tengo la menor duda que para Tokio 2020, Peralta seguirá siendo a sus 36 años, la única alternativa de refuerzo.

A unos días de que México parta rumbo a Brasil para refrendar el título, el panorama luce complejo si consideramos que el proceso ha sido espinoso. A Raúl Gutiérrez le ha sobrado actitud, liderazgo, lealtad y trabajo, pero le ha faltado un mundo de apoyo. Cuando tiempo hubo de sobra, no tuvo a todos los jugadores y cuando no le escatimaron jugadores, el tiempo de concentración y preparación fue escaso. Dejaron al Potro en ocasiones desamparado.

Aun así, pretenden que otra vez se fabrique la pócima perfecta para curar resacas y todo mal generado por estragos de la mayor. El problema es que parece no haber cantidades adecuadas en los compuestos químicos para un medicamento doble efecto que quite el dolor y a la vez, eleve el estado emocional a un nivel considerable de ilusión.

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