A lo warrior

Emocionante irregularidad

Nos seguimos sorprendiendo, pero la gran mayoría de torneos han sido así, intratables e inconsistentes, donde cualquiera le gana a cualquiera sin importar inercias y posiciones en la tabla general. Si al torneo lo mandáramos al psicólogo, seguramente el hombre de barbilla de candado, moño en el cuello y delgados lentes diría sin chistar que, el torneo sufre trastornos de personalidad y abruptos cambios del estado anímico cual pueblo con variación de voltaje en noche de tormenta.

Fuimos testigos de un Monterrey que perdió el invicto en casa ante una de las versiones más alicaídas del Guadalajara en los últimos años. Mismas Chivas que brindaron un estrepitoso baile a Pumas casi a ritmo de mariachi loco.

León comienza a desfondarse, pierde forma como globo de agua. Mantiene un sitio entre los que buscan apoderarse de un boleto a la Liguilla, pero no convence. Aun así, entre el escombro que dejó Pizzi y las apacibles maneras de Tena, nadie lo puede dar por muerto.

Pachuca es el claro ejemplo de la irregularidad de nuestro futbol. Puede en una jornada flagelar a través de la velocidad de Lozano, Pizarro y compañía, pero a la siguiente fecha, también es capaz de aletargar al aficionado más entusiasta con algún desabrido empate.

América es hoy, dentro de la extraña inconsistencia, el que menos picos registra y el que más victorias ha ligado. Puede no convencer al cien, pero construye más de lo que desmorona. Motivado además, por lo sucedido en Concachampions.

Y al que puede alcanzarle no solo por el envión anímico, sino porque los que están un peldaño arriba no terminan por despuntar como Xolos y Santos, es Guadalajara. Chivas se nota revolucionado y alejado de toda grilla.

No descarten a Chivas, mucho menos al América en tiempos donde Rayados más allá del liderato hasta sus aficionados tienen dudas y donde Tigres luce enfermizo y excesivamente dependiente de Gignac, hoy, único capaz de resolver.


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