A lo warrior

Ludueña y su hacha filosa

"El jugador mexicano es conformista, tiene dos pesos en la bolsa, un carro y ya sienten que lo tienen todo". Detonantes palabras lanzadas por un Ludueña todavía parte del sistema digestivo que lo mantiene bien alimentado.

Las críticas del mediocampista -por cierto naturalizado- a quien también lo he visto conformarse en algunas campañas y que hoy difícilmente por su edad podría ocupar plaza de extranjero, han generado un epicentro de polémica.

Pero aunque duela, tiene mucha razón en señalar que hoy el jugador de fuerzas básicas lo tiene absolutamente todo. Ninguna mentira dijo. Están cobijados por una envidiable infraestructura y recursos en exceso para su desarrollo. Y ¿no es acaso lo que buscamos para el deportista mexicano de alto rendimiento? ¿No es lo que siempre exigimos? ¿Buenas herramientas para forjar talentos?

Ludueña –quiero pensar- quiso referirse al hecho de verlos desfilar por los aeropuertos a sus 15 o 16 años como estrellas de la Liga Premier o de la Bundesliga, con bolsa Louis Vuitton debajo del brazo y maleta Gucci de 7 mil dólares para cargar una holgada sudadera a lo Messi o CR7, audífonos Beats yla más avanzada iPad sin ruidosas tripas por hambruna.

Los chicos Sub 23, decente y oportunamente con la inspiración de su guía Raúl Gutiérrez, frenan en seco a Ludueña estableciendo que si algo han hecho es alcanzar la gloria en tiempos recientes.

Aplaudo la frontalidad de ambas partes y el atrevimiento de no quedarse callados, de argumentar y refutar. Bien ahí. El problema es cuando confundidos, caemos en baratos patrioterismos sin entender que no es el hambre, la fina valija, los campos de tierra o de pasto inglés lo que nos hará progresar.

No es cuestión de más o menos naturalizados, de jóvenes mexicanos sin oportunidades o de mexicanos agrandados, sino de más gente capaz de entender y luchar sin desmoronarse cual terroncito de azúcar a la primera crítica feroz.


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