A lo warrior

Llora el ‘Rey’

Conduce a toda velocidad su flamante bólido que va de los 0 a los 100 kilómetros por hora en 3 segundos. Una máquina perfecta con el motor más eficiente que se haya empleado nunca en un cavallino rampante. Bien dicen que un Ferrari modelo 458 Italia no es apto para cualquiera, o mejor dicho,que no cualquiera lo puede manejar.

Sale de un casino. Es de noche, ya muy noche en momentos donde debía tener los músculos reposando. Decide estirarlos en busca del acelerador para llenarse de adrenalina. Choca. Destroza el juguete rojo. Discute con la policía, es detenido y termina sentado frente a un juez. Chile da un vuelco informativo. La Copa América durante todo un día pasa a un segundo plano. Todo es Arturo Vidal, el hombre que ha abollado su corona de rey. Se expuso, expuso a su familia y a quienes conducían cerca. ¿Y si no hubiera sido Vidal, si hubiera sido un ciudadano común y corriente sin la cabeza rapada con estrellas, sin chamarra de cuero, sin los aires de futbol italiano y sin un subcampeonato de Champions, la gente hubiera cantado en el juzgado su libertad de la misma forma en que lo hicieron con el ídolo?  Pasó aquí, pasa en México, pasa en el mundo entero. Estos mal llamados héroes, monstruos creados por nosotros mismos, por las voces y voraces letras de los medios de comunicación, tienen una especie de invisible fuero que los salva de todo. Es el efecto de la pelota. El poder absoluto del futbol. Pudo y puede más el ídolo que el hecho. Conducía bajo los efectos del alcohol, insultó a todo aquel que se le acercó y a cambio, le han retirado por seis meses ese documento que se carga en la cartera. Regresa con su selección. Sampaoli entre líneas lo cobija como a un niño que titirita de frío. El de la Juve aparece fuerte ante las cámaras, pero a los primeros instantes se quiebra. Aparece entonces la versión más humana de Vidal y la más alejada del Rey Arturo.

Y pensar que por la mañana apenas le habían entregado el Ferrari con valor cercano a los 4 millones de pesos. Pulverizados del 0 al 100, en un par de acelerones, dos copas y una curva mal tomada.

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