A lo warrior

La culpa es de todos

De nada sirven ni servirán campañas en busca de la paz. De nada sirven ni servirán los protocolos ni los llamados a la unidad. Tampoco esperanzadoras conferencias con el recuento de los daños y la presentación denuevas estrategias. Mucho menos escuchar a los niños recitar el "Juega limpio, siente tu Liga".

Lamento decirlo, pero estos malditos brotes de violencia que emergen entre tufos de cerveza y puños confundidos, no acabarán y jamás se erradicarán por más operativos que se implementen y por más llamados de directivos, jugadores y autoridades. Nada va erradicar ese cáncer mientras no exista conciencia y buena voluntad de nosotros como sociedad.

Pero cómo hacerle, cómo tomar conciencia si vivimos en un país donde una niña que pudo perder la vida o que le pudo arrebatar la vida a alguien más al manejar en completo estado de ebriedad, la hemos convertido en celebridad.

Cómo hacerle si se busca erradicar el grito de "¡ehhhh... puto!", y ahora lo utiliza un partido político como parte de una campaña. Cómo hacerle si el encarcelado declara tras las rejas que por su equipo vale la pena estar preso. Cómo hacerle si la policía se fotografía con el agresor para lograr popularidad en las redes sociales y cómo hacerle si hay autoridadesque deciden mostrar los pechos a falta de logros.

¡Actuemos! Comencemos por nosotros, desde casa y en la escuela. No aplaudirle al amigo que se lía a golpes. Señalar a cada integrante de esas minorías y cerrarles las puertas en definitiva. Les firmo que aunque sean remitidos al Cereso, en dos meses volverán como si nada al graderío.

¿Quién habla de los miles buenos aficionados que llevaron al estadio Corona un juguete para una noble causa? Nadie. ¿Quién habla de los deportistas que han dado la mejor de sus marcas para representarnos en los Juegos Olímpicos? Nadie. Pero de golpes, borrachos, obscenidades y más, nos pintamos solos.


carlosguerrerogallegos@gmail.com
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