A lo warrior

‘Gio’, galáctico y millonario

Lleva la sonrisa por delante como infalible escudo y a la vez, como arma de seducción. Tiene ángel; mucho, tanto que es capaz de subir los decibeles de un estadio a niveles de gol cuando deja la zona de calentamiento para despojarse la casaca mientras recibe las últimas indicaciones.

La sangre brasileña que recorre su cuerpo lo hace especial, distinto. Rompe con la media del futbolista mexicano. Pícaro, saleroso, rápido y con mucho estilo. Fashion dentro y fuera de la cancha.

Gio es de esos jugadores que conecta rápido con la gente. Puede fallar, atravesar su peor momento, aportar poco o nada y aún así, será requerido por todo técnico. También perdonado y cobijado por la afición; lo que haga o deje de hacer, nada tiene que ver con la carretada de ovaciones que se lleva a casa. Lleva imanes en los zapatos.

Y cuando las cosas le salen bien, Gio es capaz de hacer cimbrar un estadio con un gol como aquel ante Estados Unidos en la Copa Oro del 2011. Entonces sonríe, guiñe el ojo, coquetea a las cámaras y el romance, vuelve a empezar.

¿Retroceso emigrar a la MLS? ¡Por favor! ¿Despreciar una oferta de casi 30 mdd? Al contrario. De parte de Gio dos Santos encuentro absoluta sensatez y congruencia. Madurez al momento de tomar la decisión. Ve por su futuro. Europa jamás le podrá dar ese portafolio repleto de fajos verdes. ¿Proyección? No la necesita. Por el simple hecho de tocar la pelota, venderá miles de camisetas y seguirá siendo llamado para todo proceso con selección.

Gio será más ídolo que nunca en las mismas tierras angelinas donde firmó aquel gol que le significó crédito de sobra por los siguientes años.

A muy buena edad emigra a la MLS. Por ahí de los 32, 33 años, no faltará el equipo mexicano de largos tentáculos, que lo atrape con otro jugoso contrato para cerrar en su país y con la vida resuelta, su carrera como futbolista.

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