A lo warrior

Final Clausura 2024

Llegó el día. Todos expectantes contagiados de un invencible nerviosismo cuando sus jugadores aparecen ya al fondo del túnel. El “Domo Diablo”, hace años conocido como Estadio Nemesio Diez, deslumbra con su estructura de tonos mercuriales y forma vanguardista. Toluca va por su décimatercera estrella. Frente a ellos, un Atlas que ha renacido y que ahora presume elegante, tres estrellas en el pecho tras el fatídico y casi infinito ayuno de gloria.

Al partido le pasa poco ante la ausencia del señor gol. Estrategias que sepultan emociones por el temor de la derrota. Los recientes cambios a las reglas del juego en pro del espectáculo no han colaborado esta vez. Ni los saques de banda con opción de ser pateados ni las innovadoras suspensiones de cinco minutos a jugadores que reclaman al silbante.

Restan cuatro minutos. Desdoblan los Rojinegros. A toda velocidad conduce González, aquel que gusta de patear penales. Abre por derecha y desde ahí, un centro perfecto. Aparente empujón dentro del área. Se escucha un silbatazo. Descomunal alarido en el graderío con milésimas de confusión. Sí, se marca pena máxima. Durán no duda. Se planta con autoridad dirigiendo el dedo índice hacia el manchón penal.

Celebran atlistas aunque envueltos en una extraña sensación.

Del lado del Toluca, eterna angustia.

La nueva regla establece que hay un minuto para que desde el centro de señales, donde se ubica un quinto árbitro, llegue la indicación sobre si fue correcta la marcación.

Tras el paro casi cardiaco que sufrió el juego, Durán recibe la notificación por el auricular. Camina firme hacia el área grande, se lleva el silbato a la boca, parece disfrutar del instante.

Está en lo correcto, era penal. González pica el balón a lo Panenka y… lo falla.

El error humano seguirá siendo parte esencial del juego, algo que la tecnología jamás podrá sepultar. ¿Y si evolucionamos? ¿Y si damos ese paso? La polémica que tanto amamos seguirá intacta junto a la danza de la emoción y la angustia.

carlosguerrerogallegos@gmail.com

Twitter@CARLOSLGUERRERO