A lo warrior

La casa del terror

Es el primer duelo del Hexagonal. Es en calidad de visitante, ante Estados Unidos y aún con cuentas pendientes en los bolsillos. Una macabra estadística juega en contra de México. Se juega además en Columbus, en la espinosa aduana del Columbus Crew de donde nadie sale vivo. Una auténtica casa del terror.

Aún recuerdo cuando a Tena le costó el interinato al frente de la selección mexicana. Perdió como la inercia lo dictaba (2 a 0) y se tuvo que ir en medio de la peor crisis del equipo nacional en los últimos años.

José Manuel de la Torre le había dejado el equipo absolutamente fulminado; era ingenuo pensar que un auxiliar técnico por simple “cercanía” con el plantel, lo iba a sacar a flote. Era un equipo enfermo yconvulsionado. Una selección que terminó en terapia intensiva producto de un coma numérico.

Hoy el equipo de Juan Carlos Osorio se encuentra de nueva cuenta en la fría y aparentemente solitaria Colombus, donde lo que más circula entre sus calles es un penetrante viento. No hay ruido, no hay caos vial y tampoco mexicanos intentando obtener una fotografía de sus ídolos en el hotel de concentración. Todo es calma. Inclusive se puede palpar hasta en el rostro de Osorio. Su semblante es distinto al que le vi por última vez en Chicago.

Quizá como parte de un plan para despresurizar el ambienteal interior.

Pretender adelantar su once es un volado. Ni él lo sabe, ni los jugadores, ni nadie. Sus planteamientos en la cancha son tan flexibles como un acordeón. Tiene más fórmulas que un viejo boticario; más le vale encuentre la óptima. Es su responsabilidad. Ya luego de los jugadores ejecutarla, que aunque muchos lo nieguen, están en deuda.

Osorio se juega mucho, tanto o más que la propia selección mexicana. Los fantasmas no juegan, pero asustan. 

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