A lo warrior

¿Y si Chivas desciende?

¿Cuál es el temor? ¿Por qué algunos, por no decir la mayoría, ven el descenso como una simple y banal necedad exclusiva de los detractores? ¿Por qué seguir pensando que el problema de porcentaje es solo un cuento de niños?

Señores aficionados de Chivas, su equipo, nunca en su magnífica e inconmensurable historia, había jugado tanto tiempo entre vidrios y púas. ¿Qué tiene que suceder para que abran los ojos? ¿Acaso deben esperar hasta el siguiente torneo y ver que Dorados, Monarcas o Puebla están a 10 puntos de distancia?

Chivas es un estrecho puente colgante con la leyenda de: ‘cruce bajo su propio riesgo’. La inestabilidad del organigrama puede resultar contraproducente y el cambio repentino de estratega puede no curar al enfermo, sino ponerlo en sala de terapia intensiva con un plantel afectado por lesiones y atestado de jóvenes promesas que no salvan franquicias.

Y por favor, dejen de sorprenderse de Jorge Vergara. Sus formas siempre han sido y serán las mismas. Ligeras variantes, pero similar modus operandi. Aunque esta última fue un monumento al descaro. Mientras la palma de su mano la colocaba en la mejilla del Chepo para apoyarlo, la otra, casi escondida bajo sábanas de seda, ya la tenía entrelazada a la mano de Almeyda.

No vería tan grave un descenso del Guadalajara. Por el contrario, resurgiría de entre las cenizas, se reivindicaría con sus seguidores y renacería la pasión por los colores rojiblancos. Les firmo que el Omnilife se llenaría de verdaderos aficionados dispuestos a pagar 50 pesos en general para ver a su equipo.

Chivas daría vida al cementerio llamado Liga de Ascenso, reventaría la aguja del rating en cada uno de sus compromisos y brindaría toneladas enteras de credibilidad a nuestro futbol.

Pregúntenle a Tigres cuándo y dónde comenzó ésa, su apasionante historia que hasta ahora conocemos. Es muy simple. Pregúntenle, por favor.

 

carlosguerrerogallegos@gmail.com

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