A lo warrior

Chivas y Cruz Azul, obligadísimos

Por alguna extraña razón, la palabra "obligación", de un tiempo para acá, genera tremendo escozor. Salpullido inmediato de efectos virales en el futbol mexicano cuando dicha palabra se asoma en alguna crítica o cuestionamiento.

A muchos les duele, a otros les desquicia. Como a José Manuel de la Torre, por ejemplo, quien llegó a mencionar en reiteradas ocasiones que hasta de su vocabulario la eliminó. Decía que no estaba obligado a nada. Ni él ni su equipo en turno. Uno de ellos por cierto, la selección mexicana.

Pobre palabra "obligación", tan acusada, rechazada y temida, sin ser culpable de nada. Ni asesina serial ni portadora de armas, tan solo compuesta de compromiso y exigencia en cada una de sus letras.

Pues hablando de obligación, dos equipos en este año que comienza, tendrán que vivir sus días, sus horas y minutos, más que aferrados a ella. Sin parpadear un segundo para evitar perderla de vista. Adonde quiera que vayan, la palabra obligación tendrá que acompañarlos como inevitable rémora.

Cruz Azul es uno de los obligados. No hay mañana y tampoco margen de error. Las tribunas del estadio Azul, convertidas en grisáceo cementerio producto del enojo y frustración tras tantos años de sequía, deben volver a llenarse con aficionados que encuentren en el estilo de Tomás Boy, argumentos válidos para regresar. O Cruz Azul renace, o que analicen si vale la pena seguir exprimiendo el negocio que ya por dentro parece seco.

El otro es Chivas. Y no solo para salvarse, sino para buscar el título. Que no vengan a decirme que el objetivo es la permanencia. Con ese equipo y con esa inversión, la salvación debe ir por añadidura. Obligado también Almeyda, que debe de una vez por todas demostrar que no es solo un figurín de llamativa melena, con mucho verbo y apenas futbol para una buena rachita como la del torneo anterior.


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