Así lo vivimos

El tiro por la culata

Amy Jo Martin es conocida como uno de los principales gurús de las redes sociales, en su libro “Renegades Write The Rules” detalla su trabajo en ese departamento con los Suns de Phoenix y cómo ayudó a crear los personajes en redes del luchador The Rock o del presidente del UFC, Dana White.

Pero su obra más notoria fue Shaquille O’Neal, que hoy tiene más de 8 millones de seguidores en twitter y 600 mil en instagram.

Shaq fue el primer atleta de reconocimiento mundial en anunciar su retiro en twitter, luego de una exitosa carrera, donde se coronó cuatro veces campeón de la NBA y fuera de la duela es imposible odiarlo.

Con su tamaño (2.16 m) y enorme sonrisa se abrió las puertas para grabar discos, protagonizar películas y ser la imagen de una docena de marcas comerciales.

Además practica artes marciales mixtas y encabeza una organización de protección ciudadana anticrimen. Hace algunos días tuve la oportunidad de conocer su casa de Orlando porque la prestó para una conferencia de prensa de UFC. Tan grande como se la pueden imaginar y llena de recuerdos que le dieron otros atletas.

¿Cómo un genio de las redes, amado por todo el mundo –excepto Kobe Bryant- pudo convertirse en villano? Simple.

Hace una semana posteo una foto en la que se burlaba de la sonrisa de Jahmel Binion, un joven con una condición genética que deforma el cráneo, los dientes, el cabello, las uñas y las glándulas sudoríparas. Su disculpa resultó peor.

Al enterarse publicó otra foto en la que se comparaba a sí mismo con el ogro Shrek y sus millones de fans se convirtieron en haters.

Otro ex NBA, Karl Malone, también aprendió por las redes que cazar un oso, aun con licencia, puede convertirte en el peor ser humano del planeta.

La aplicación de la revista TIME calcula que la cuenta de @shaq vale casi un millón de dólares, pero los días de hacerse rico con las redes pueden quedar atrás y ahora son más útiles para destruir imágenes que antes eran intocables.

carlos.contreras@milenio.com

twitter@CCLegaspi