Así lo vivimos

El suicidio de Kobe

El Jisei no ku, en japonés es un poema que escribe una persona antes de su suicidio. El laureado autor japonés Yukio Mishima hizo uno de los más célebres en 1970, durante una muerte ritual que planeó durante aproximadamente cuatro años.

Ayer, una de las máximas figuras en la historia de la NBA, Kobe Bryant, escribió la primera línea de su Jisei no ku, su cuerpo no estará listo para regresar está campaña y ya nadie espera un año espectacular en la 2014-2015.

Además, los reportes aseguran que no pretende volver bajo el mando de Mike D’Antoni, que tiene a los Lakers hecho un desastre.

En la NBA se viven días en los que Kevin Durant lleva más de 10 partidos con más de 40 puntos, LeBron James supera sus propias marcas y el juego de conjunto de los Pacers de Indiana domina la Liga. Los días de las disputas por el título para el equipo de Los Ángeles están muy lejos.

En el verano, cuando la selección de Estados Unidos defienda su título mundial en el Campeonato de la FIBA en España no se le va a extrañar, se hablará de James, Wade, Carmelo y muchos otros antes que de él.

Kobe hoy no pesa lo suficiente como para pensar que va a regresar a los Lakers al lugar que se merece por su propia cuenta y tampoco puede darse el lujo de escoger un coach o sistema como lo hacía en el pasado.

El entrenador que supo sacarle mayor jugo a sus habilidades está a un paso de firmar con Nueva York.

Los seis partidos de actividad de este año sirven para poco, en medio de lesiones y con un equipo sin química, opacado por el espectáculo que representan los Clippers con Chris Bosh y Blake Griffin, figuras en la mitad de los comerciales relacionados a la NBA.

Las formas a estas alturas parecen un plan maestro para quedarse sin opciones, cavar su propia tumba y ser la víctima en una situación insalvable. Bryant ya tiene su lugar en la historia y construye un entierro memorable para su carrera. 

carlos.contreras@milenio.com

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