Así lo vivimos

La semifinal, un escenario realista

Entiendo a todos los que dicen que México no merecía el empate ante Portugal, pero no pienso de la misma forma.

Luego del verdadero desastre que resultó el primer torneo relevante para la selección nacional de Juan Carlos Osorio en la Copa América Centenario, el panorama del debut en Copa Confederaciones luce mejor. Todavía hay cambios, siguen las rotaciones, pero en un entorno controlado, con una verdadera base de, al menos, ocho jugadores.

Es mucho más de lo que podíamos decir del equipo hace un año, donde nadie podía considerarse titular y los experimentos llevaron al desorden en el partido ante Chile, en medio de la goleada se desnudó la falta de juego colectivo, la poca capacidad de ajuste y carencia de liderazgo.

Si bien no hubo un dominio sobre el campeón de la UEFA, México pareció entender mejor su sistema que Portugal, el empate en el minuto 90+1 sabe más a victoria y le da más probabilidades a los de Concacaf para estar en semifinales.

Cristiano y compañía están obligados a ganarle a Rusia en el segundo partido o esperar hasta la tercera jornada para hacer cuentas con la goleada ante Nueva Zelanda.

Tienen que juntarse demasiados errores o que regresen los experimentos para que el representante de Oceanía saque un punto.

Guillermo Ochoa es titular y la línea de cuatro al fondo está sólida en la mente del entrenador nacional. Carlos Salcedo y Miguel Layún no solo lo convencen a él, sin embargo, en este plantel no hay muchas otras opciones.

Los tres mediocampistas, Jonathan dos Santos, Héctor Herrera y Andrés Guardado son los más consistentes en los últimos cuatro o cinco años. Adelante, a Chicharito no lo sienta y Carlos Vela está en su mejor momento. Solo ahí está jugando con las piezas ahora.

Nos guste o no, esto es lo que tiene México hoy y debe alcanzar para calificar.

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