Así lo vivimos

La selección no merece eso

México puede organizar todos sus partidos amistosos, y si se permitiera los oficiales también en Estados Unidos. Las taquillas del otro lado de la frontera son mayores en ingresos y la identificación de aquellos que viven ahí, con la selección mayor no va a desaparecer pronto.

Pocas federaciones pueden presumir de tener torneos Sub 13, Sub 15, Sub 17 y Sub 20 tan bien organizados. Los títulos Sub 17 y el Olímpico en 2012 no llegaron gratis, tienen que ver con el alto nivel de competencia al que están acostumbrados los juveniles mexicanos.

Por más que sea divertido hacer mofa de los jugadores nacionales en el extranjero, hace mucho que la cuenta en Europa supera los 10 integrantes. Año con año son más, algunos alcanzan la titularidad en sus equipos, otros no son del agrado de su técnico o de plano no dieron el estirón, pero la queja de que falta roce internacional se quedó en los noventa.

En infraestructura, la Federación no tiene nada que envidiar a nadie en cuestión de facilidades para entrenamiento de equipos varoniles y femeniles de todas las categorías. Para eso sirve que México tenga una docena de patrocinadores de este lado de la frontera y otros tantos en el mayor mercado del mundo.

¿Entonces por qué a dos meses y medio de que se cambió el rumbo, México no tiene un proyecto?

Como puede decir Santiago Baños que no han puesto cifras ni objetivos sobre la mesa con Juan Carlos Osorio si el colombiano ya se despidió en Brasil y dijo que viene a dirigir a México. Y no se trata de cuestionar la capacidad del técnico, a estas alturas lo mejor es que dueños, federativos y jugadores estén de acuerdo porque el paso ya está dado, pero ¿por qué así?

Ojalá que llegue la presentación, que los objetivos sean tan claros y públicos como se hizo en las gestiones anteriores, porque una estructura tan grande como la de la selección mexicana no merece andar a escondidas, como lo han hecho desde que corrieron al Piojo.


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