Así lo vivimos

Ya no se puede comprar talento, hay que formarlo

El régimen de transferencias de invierno rara vez tiene fichajes bomba, pero cada vez parece menos relevante. Poco más de unos 20 millones de dólares se movieron este miércoles, nada para espantarse y menos si consideramos los estimados de la venta de Rodolfo Pizarro a Chivas entre 12 y 15 millones de dólares.

Otras Ligas están adelantándose y poco pueden hacer los clubes mexicanos para mantenerse a la par. La economía del aficionado, los nuevos esquemas de venta de derechos y la oferta de patrocinios no dan para volverse locos. La opinión pública sigue desacreditando a la MLS, que tiene, además de esas figuras europeas que vinieron a un retiro cómodo, a jugadores en plenitud como Giovani dos Santos o Sebastian Giovinco, que aquí podrían estar llenando estadios.

Los clubes han volteado a otros mercados como Chile, Ecuador o Colombia, donde se pueden adquirir jugadores de nivel de selección nacional en lugar de Brasil o Argentina, donde, si no van a Europa ya tienen nuevas opciones. Tan lejana como se escucha, la Liga China, es competencia de México, hoy tendría un gran impacto el regreso de Jackson Martínez, pero cómo competir con los 42 millones de dólares que pagaron por él o la absurda cantidad (casi 80 millones) que le pusieron en la mesa a Carlos Tévez.

Aficionados de los grandes de México como América o Cruz Azul suspiraban con el Apache desde que regresó de Europa y su impacto, deportivo y mediático pudo se enorme. Ya no es fácil traer nombres como Iván Zamorano, Claudio López, Schuster, Michel, Jose Mari Baquero o Emilio Butragueño para vender entradas y al paso que vamos, repatriar mexicanos como Chicharito, Guillermo Ochoa o Carlos Vela será un reto ante el poder adquisitivo de la otra gran Liga de la Concacaf.

El camino es producir talento y venderlo bien, pero pocos clubes parecen entender eso.

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