Así lo vivimos

Nada que celebrar

Anoche Miguel Herrera todavía podía sonreír cuando decía “¿Qué les puedo decir?, pues que la metan” Tras 180 minutos sin poder marcarle gol al Cruz Azul, al que eliminaron por la mejor posición en la tabla.

La clasificación ayudó a que el tono de la conferencia de prensa fuera ligero.

Pero más allá de haber asegurado que uno de los rivales más odiados cumpla sus 40 torneos cortos sin ser campeón, el Piojo debe estar preocupado y también el aficionado americanista. La sequía es seria.

Los de Coapa han marcado solo dos goles en los últimos seis partidos de Liga Mx, los dos empates de los cuartos de final, la victoria ante Santos, el empate con Puebla y las derrotas en manos de Rayados y Necaxa. Las dos anotaciones vinieron en disparos afuera del área y uno fue el grave error de Moisés Muñoz, que a la postre les garantizó terminar por arriba de Toluca y Monarcas.

Para Herrera y el club que dirige en la actualidad, llegar a semifinales es una costumbre. La tribuna quiere otro título, pero primero hay que vencer a un enemigo conocido: Tigres, el poderoso, el de las finales, el que los hizo subcampeones hace un año y que en los últimos años representa mucho mayor resistencia que los llamados grandes.

Las lesiones, las bajas por suspensión y las fallas por parte de los que normalmente responden en los momentos de mayor presión como Oribe Peralta van a sonar a pretexto si la falta de gol permanece. A final de cuentas, ésta vez los de la UANL son los que salen con la ventaja del empate en el global con el mismo marcador en la ida y vuelta.

Es un arma con la que Tuca Ferretti cuenta y el sábado nos volvió a demostrar que no teme usarla.

Tienen pocas horas para trabajar en la definición antes del partido de ida y deben aprovecharlas porque esto ya apesta a final regia.  

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