Así lo vivimos

El partido malo

Fue un deja vu al 29 de septiembre de 2014, los encabezados hablaban del final de la era de Tom Brady en la NFL. Fue una noche terrible para  el quarterback de los Patriotas de Nueva Inglaterra, yo también lo pensé. Era su réquiem.

Los victimarios también fueron los Jefes de Kansas City, en horario estelar. Los hicieron pedazos 41-14, Brady fue interceptado dos veces, capturado en un par más y perdió un balón.

Para evitar que las cosas fueran todavía peores para el futuro integrante del Salón de la Fama, Jimmy Garoppolo terminó comandando la ofensiva; a los 37 años, era momento de comenzar a contemplar el retiro.

Con marca de 2-2 a esas alturas, los reflectores de la liga voltearon a otros equipos. Se fue la credibilidad para el staff de coaches de Bill Belichick, sin embargo, terminaron el año derrotando a a Seattle en el Super Bowl, fue, en ese momento, el cuarto título de la franquicia, todos con Brady y Belichick.

El partido de anoche no fue tan desastroso, se escapó en el tercer cuarto,  a unos minutos del final a pesar del abultado 42-27, que debió hacer ganar mucho dinero a los que confiaron en que esa línea de 10 puntos era demasiado. Hasta para el candidato número uno a levantar el Vince Lombardi al final de la campaña.

Cada año tienen un juego malo, pero nunca llega tan temprano.

Hablar de un 16-0 era muy prematuro, como lo es, pensar que este será un reflejo de la temporada. Serán 10 días muy largos antes del siguiente partido para pensar en cómo reemplazar las bajas de Julian Edelman (todo el año), Danny Amendola y Dont’a Hightower, que pesaron en el debut.

El sistema no funcionó como siempre, porque el que ejecuta no estuvo en su mejor noche, porque no tuvo al hombre confiable para buscar las primeras oportunidades. Es hora de asumir que Brady no es eterno, que tiene tres años más que en 2014 y necesitan administrar mejor el gran talento que todavía tiene. 

carlos.contreras@milenio.com • twitter@CCLegaspi