Así lo vivimos

El niño que llegó al Super Bowl

Hace tres temporadas circulaba durante casi todo el día en el NFL Network, un anuncio de la campaña Play 60 de la NFL protagonizado por un niño con una gran simpatía y otro que había sido seleccionado como número uno en el Draft.

El primero le agradecía por visitar su escuela y el segundo le recordaba jugar 60 minutos al día, con eso, el pequeño le cuestionaba si bastaría para ser grande y fuerte, ser la primera selección, ser el quarterback titular de las Panteras, ocupar su lugar y hasta ser "el jugador favorito de su mamá".

El segundo, con el paso de los años, se ha convertido en la imagen de marcas como Under Armour, Danone, Gatorade y Beats (By Dr. Dre) entre otros, en el rostro de la Liga, el MVP, el mejor jugador ofensivo, el que pudo opacar uno de los mejores años en cuestión de estadísticas del "protegido" Tom Brady.

Tiene un contrato de más de 100 millones de dólares, es la esperanza de una ciudad que nunca ha ganado un solo campeonato profesional, le regala un balón a los infantes cada vez que anota y festeja como Superman. No hay forma de no querer a ese niño con la sonrisa del millón de dólares, el que llevó a Carolina al Super Bowl.

Pero como a todos, le llegó la adolescencia y aceptémoslo, ni nosotros nos aguantábamos cuando comenzó a crecernos la nariz y las orejas antes que el resto de la cara, cuando nuestra voz era irritante en el proceso de maduración al tiempo que nuestro humor cambiaba en instantes.

Cam Newton llegó siendo un niño a San Francisco, querido por todos e incomprendido al salir de ahí, recordándonos los episodios oscuros de su paso colegial, donde fue acusado de robo, los alegatos que indicaban que su padre pidió dinero a las universidades para que jugara ahí, los días malos que parecen haber llegado el domingo, cuando actuó como un niño berrinchudo y trató de justificar su carácter de 'mal perdedor' citando a Vince Lombardi.

Ojalá que en estos siete meses Newton se convierta en adulto, para poder complementar con carácter su extraordinario talento.


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