Así lo vivimos

Sí, nos equivocamos otra vez

Los costos son una locura, llevar a una familia de cuatro a la NFL en México no está al alcance de cualquiera, pero el producto lo vale. No es una versión alterna, es el espectáculo como se ve en cualquiera de los 32 estadios de la Liga.

No es un partido de pretemporada, donde las estrellas juegan medio cuarto y el resto del juego fue un bodrio. Es un Monday Night, el más seguido de la semana, el que vende los derechos de televisión más caros, el que todos van a comentar.

Así, el USA Today, que no es el diario de mayor prestigio en Estados Unidos, pero sí el de mayor alcance con su edición impresa, encontró en la tribuna a los cómplices que necesitaba para seguir con su campaña negativa en contra de la visita a México. Antes del juego, la base de su cobertura era una entrevista con el ex seleccionado de futbol Eric Wynalda (el villano antes de Landon Donovan), para decir que el estadio Azteca era el “peor lugar en el mundo para un evento deportivo”, bajo el argumento de la contaminación y la altitud de la capital mexicana.

Durante el partido se dieron un festín con el grito de “eh… puto”, que los fans siguen defendiendo como si se tratara de la celebración del Día de Muertos o una tradición milenaria y el peor de los absurdos, el apuntador láser. Esos fueron los destacados de la prensa internacional. No el gran recibimiento, ni la manera en la que los Raiders jugaron hasta con más apoyo que el que tienen hoy en día en el Coliseo de Oakland.

Pasan los años y es imposible detectar a este anormal –o anormales- que han afectado partidos de Liga y selección. Si bien la NFL no hará mucho para castigar el “grito homofóbico”, el láser sí afectó el juego y es algo que no se pueden dar el lujo de permitir.

Como en la Fórmula 1, la NBA o el UFC, tenemos el mejor nivel de espectáculos deportivos en el mundo, solo falta comportarnos a la altura.  

carlos.contreras@milenio.com

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