Así lo vivimos

Esas Ligas de segundo nivel

Pasaron pocos segundos y ya había pesado en el marcador. Guillermo Ochoa detuvo la primera de gol de Costa Rica en el que terminó siendo un empate que casi dejó amarrado el primer lugar en el Hexagonal para Rusia 2018.

México calificó caminando, pero sin grandes festejos, sin un vínculo entre afición y selección y tiene mucho que ver con el discurso de las rotaciones y el ataque sistemático a los jugadores que han sido base en éste y los dos procesos mundialistas anteriores.

Chicharito se fue al peor equipo de la Premier League”; “Giovani, Vela y Jonathan se fueron al retiro prematuro”; “Héctor Moreno se fue a la Roma para quedarse en la banca”; “la Liga de Portugal es de segunda”, y “Chucky lleva tres goles, pero en Holanda”, son comunes en los vagos análisis deportivos profesionales y también en los improvisados en las redes sociales.

Cuando la selección era compuesta por jugadores de Pumas, América, Atlante, Necaxa o Chivas en los años noventa parecía tener mayor aceptación, ahí sí todos eran ídolos. No como ahora, que nada les parece, los que hacen hasta el último esfuerzo por mantenerse en Europa están mal, los que se cansan de que no llegue una buena oferta y prefieren un contrato jugoso en Estados Unidos, también.

Una Liga demandante puede hacer mejor a un jugador, pero su nivel no depende solo de eso. En Francia pensaban que André-Pierre Gignac venía por un retiro dorado y está muy lejos de serlo.

Bélgica está calificado al mundial en la confederación más demandante, es el nueve del ranking mundial y sin embargo acá denostamos a su Liga como si fuera peor que la tercera división de algún país de Concacaf. Ochoa puede recibir muchas goleadas con los equipos malos que le han dado trabajo, pero él se mantiene en el mismo nivel, con muchos más aciertos que errores y es de las pocas certezas que tiene Juan Carlos Osorio.  

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