Así lo vivimos

La realidad de la selección es la misma

Nada ha cambiado desde el 0-7 ante Chile. Aunque se sufrió de más en los ciclos mundialistas de 2010 y 2014, calificar al Mundial en México es obligación, más ahora en una Concacaf que se ha estancado muy por detrás del talento con el que hoy cuenta el Tricolor.

Los críticos siempre están ahí para menospreciar a Chicharito, Guillermo Ochoa o Carlos Vela, los favoritos de los técnicos de sofá, que valoran en muy poco las largas carreras que han tenido en el futbol europeo, olvidando que hace 15 años una exportación era motivo de fiesta nacional. México sigue mandando -por las buenas o las malas- jugadores a las mejores Ligas del mundo, cuando el resto de la región alcanzó su tope hace más de cuatro años. Hoy, ni Hondura ni Estados Unidos ni Costa Rica son los que eran en el camino a Sudáfrica o Brasil.

Los extraordinarios resultados en el Hexagonal son muy buenas noticias, aunque se cayó el segundo partido de la Fecha FIFA, como ha pasado en la era de Juan Carlos Osorio, la efectividad no deja lugar a dudas. Todavía faltan cuatro juegos en casa y es hora de preparar la verdadera prueba: la Copa Confederaciones

El Tricolor de Osorio sigue trabajando en torno al rival, a resolver partido por partido sin importar la cantidad de ajustes que sean necesarios. Juegan con dos o tres atacantes, con uno o dos contenciones, con línea de cuatro, con interiores o con volantes. Lo importante es adaptarse a las condiciones del partido.

Pero no hay un estilo definido, la cara del equipo cambia en cuestión de minutos y los retos del 17 y 24 de junio ante Portugal y Rusia en Europa marcarán si México es diferente al de la goleada de la Copa América. Ganarle a todos los de la región en partidos de eliminatoria no hará diferencia en un torneo corto, donde se van a encontrar a equipos que saben a lo que juegan sin importar lo que prepare la selección.

Como Chile, que podría ser rival de nuevo en el verano. 

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