Así lo vivimos

Miguel: Por eso no lo corren

Había una sola forma de que el final de la relación entre Miguel Herrera y los Xolos no terminara de forma incómoda. Siendo campeón.

No sucedió porque Ricardo Ferretti tenía razón, Herrera reconoció que su directiva negociaba con el América por los seis meses de contrato que le quedaban, mientras que él tenía que preocuparse por cerrar su segunda temporada como líder del futbol mexicano con un título, pero el que mucho abarca, poco aprieta.

Enfrente tenía, al hombre de las más de 30 Liguillas, el que llega a su tercera Final en tres torneos, el que ha sacado provecho al proyecto más ambicioso de la Liga Mx y lo ha traducido en títulos desde el 2011. Ya dejó claro la directiva de Tigres que hay Tuca para rato, ni los rumores del año sabático o las polémicas –porque las ha tenido por el manejo de canteranos como Alan Pulido o Jonathan Espericueta-, también lo vence constantemente su temperamento, pero volvió a ganar la partida. 7-0 en la suma de los tres enfrentamientos de la campaña.

Las últimas dos finales de Tigres, ante Pumas y América se veían parejas. Ésta es diferente, son amplios favoritos, vienen en un ritmo completamente diferente a Chivas.

El Guadalajara ha ganado uno de sus cuatro partidos en Liguilla y marcado apenas tres goles, mientras que los de Nuevo León se han quedado los cuatro con 10 anotaciones, aprovechando lo vasto del plantel, ni la visita en el partido de vuelta pone la balanza pareja. Los de Matías Almeyda tienen que jugar los mejores 180 minutos de la campaña para soñar con el doblete.

En la guerra de declaraciones de la semana Herrera también tuvo razón, Ferretti dejó a Pumas cuando ya sabía que estaba arreglado con su actual equipo. El problema es que sacó otro resultado y la historia siempre la escriben los que ganan. 

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