Así lo vivimos

Memoria selectiva

Nuestra memoria tiende a presentar sesgos de confirmación, comúnmente recordamos los acontecimientos que nos ayudan a validar nuestras propias teorías.

En muchos casos, archivamos solo los buenos momentos que pasamos con una pareja, o los malos, para convertirla en una relación de amor o tormento, dependiendo de lo que nosotros queramos reflejar en ese caso.

Con la inclusión de Rafael Márquez en la lista da del Departamento del Tesoro de Estados Unidos por actuar, presuntamente, como testaferros de Raúl Flores Hernández, hemos visto los sesgos en su máxima expresión.

Hoy nadie puede meter las manos al fuego por Márquez Álvarez, más allá de su círculo cercano, pero Rafa tiene bastante crédito ante la opinión pública como para merecerse respeto ante la situación, mientras hace el mejor intento por probar su inocencia. Está en manos de la justicia.

Pero los juicios ya comenzaron mucho antes, aquellos que lo recuerdan como un gran futbolista, en un nivel donde solo Hugo Sánchez puede llegar ya lo defienden, hablan en términos que desconocen y resulta comprensible, Márquez es un ídolo que ha conseguido mucho en la cancha y fuera de ella. Sus ingresos por salario y explotación de su imagen nos dan para pensar que no tienen necesidad de asociarse con el crimen organizado.

A mí los que me parecen más interesantes son aquellos que por alguna razón lo desprecian, para los fans, tal vez alguna vez le negó un autógrafo o para los periodistas a los que no quiso darle una entrevista y hoy aprovechan para hacer leña del árbol caído. En este proceso, el eterno capitán de la selección está todavía lejos de ser declarado culpable y de recibir una sentencia. Merece, como cualquier mexicano, intentar por todas las vías limpiar su nombre.

Si él o Julión son culpables serán castigados, pero mientras eso sucede, lo mejor es evitar el sesgo.