Así lo vivimos

¿Cómo matar un deporte?

Trevor Berbick fue campeón del peso completo hasta que perdió con Mike Tyson, también fue el último en pelear y derrotar a Muhammad Ali en 1981, pero pocos lo recuerdan por eso.

En 1991 irrumpió en una conferencia para acusar a Larry Holmes de utilizar a su novia para que hablara mal de él con su esposa; la disputa verbal pasó a los empujones y terminó con Holmes lanzándole una patada voladora desde un auto.

El peso completo se convirtió en un circo, pasando por los desmanes de Mike Tyson, que acabó aventando a don José Sulaimán, en una conferencia donde se enfrentó a Lennox Lewis hasta David Haye retando a David Chisora en 2012, cuando el segundo iba a enfrentar a Vitali Klitschko, mismo al que abofeteo en el pesaje.

¿Las ventas de pagos por evento se incrementaron con esos espectáculos fuera del cuadrilátero?, imposible de medir, lo cierto es que las peleas nunca cumplen las expectativas cuando se reparten golpes antes del combate.

El lunes, el UFC vivió uno de los episodios más penosos de los últimos años, con Jon Jones y Daniel Cormier intercambiando golpes en la presentación de la función del 27 de septiembre, puede haber una rivalidad intensa entre ambos, pero las artes marciales mixtas no necesitan más personas que califiquen a los atletas como desequilibrados mentales, como peleadores callejeros.

Jones y Cormier no lo son, son extraordinarios deportistas, de los mejores representantes del MMA, dos de las personas más amables en todo el negocio, siempre tienen una enorme sonrisa en el rostro y, sobre todo, han dominado a sus rivales en el octágono, no haciendo declaraciones ni lanzando directivos del UFC abajo del escenario.

Es una pelea demasiado atractiva para cancelarla, pero las sanciones, de la comisión y la promotora deben ser ejemplares. Si no quieren quedar en el olvido, como el peso completo del boxeo.

carlos.contreras@milenio.com

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