Así lo vivimos

El maldito tercer cuarto

El presupuesto decía que la selección mexicana de basquetbol tenía muchas posibilidades de clasificar. Que se iba a perder con Lituania y Eslovenia, que se le iba a ganar a Angola y a Corea del Sur y que la posibilidad de entrar al tercer puesto del grupo, para evitar un enfrentamiento ante Estados Unidos, estaba ante Australia.

En el resultado, todo fluyó acorde al guión en los primeros cuatro partidos jugados en Gran Canaria, pero el equipo de Sergio Valdeolmillos deja la impresión de que pudo llevarse otro triunfo. Se mostraron como un equipo que sabe jugar Mundiales, aunque no sea así.

El desempeño en general es bueno. Gustavo Ayón tomando el protagonismo que se esperaba, Jorge Gutiérrez mejorando encuentro con encuentro y Francisco Cruz destacando como uno de los jugadores para un proyecto a futuro.

Pero los terceros cuartos han sido un desastre.

Ante Lituania se entró perdiendo por cuatro y se salió perdiendo por 14; contra Eslovenia perdiendo por nueve y se salió perdiendo por 15. En el duelo del miércoles frente a Australia fue aún más claro, un partido cerrado, con ventaja de México a pesar de la ausencia de Ayón por faltas. Entraron al tercer cuarto con uno abajo y salieron con otros 14 de desventaja.

En periodos de 10 minutos, 14 puntos son lápidas muy pesadas y ni con la gran reacción del miércoles alcanzó.

Angola fue la excepción, México hizo un partido completo, mantuvo la intensidad, la concentración y desmoralizó a los africanos. En el máximo nivel no se regala un solo minuto.

La fase de grupos deja muchas lecciones aprendidas tras 40 años de ausencia y un futuro diferente para este deporte en México.

El partido ante Estados Unidos, si el guión se cumple, será un premio para esta generación de jugadores que está haciendo historia.

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