Así lo vivimos

El maldito LeBron James

El 8 de julio de 2010 ocurrió uno de los fenómenos más recordados en la televisión estadunidense. LeBron James anunció en un programa especial de hora y media, transmitido por ESPN, que jugaría en Miami, que le daba la espalda a su ciudad natal, Cleveland, para buscar los anillos de campeón que se le habían negado.

La pomposidad del momento fue absurda. Bastaba con un comunicado por parte del Miami Heat para hacer público el contrato. Las formas y, la decisión en sí, convirtieron a uno de los mejores basquetbolistas de la historia en el villano de todos.

Nadie, con excepción de los seguidores de Miami, quiere ver a King James ganar más títulos, recortar la distancia con Kobe Bryant y Michael Jordan, pero la situación parece irremediable.

Anoche jugó un partido de temporada regular ante Indiana, uno más, pero la mejor versión de los Pacers en décadas no pudo ganar el encuentro en casa ajena. De la mano de Paul George, Roy Hibbert y David West los de Indianápolis dominan el Este y son los claros candidatos al título tras dos meses de campaña, pero…

Es hora de dejar atrás el odio al personaje que prefirió el camino fácil para ser ganador en South Beach; James hizo 24 puntos, ganó 9 rebotes y compartió 9 asistencias para ser la clave del triunfo ante los líderes de la conferencia.

Esa actuación es poco, pero nos habla de un equipo, que a pesar de estar en su mejor momento no encuentra manera de frenarlo. En los playoffs de la temporada pasada los dejó fuera con grandes estadísticas durante la serie, pero sobre todo, con esa impresionante canasta en el Juego 1 para cerrar el triunfo por un punto.

LeBron no es Jordan ni Kobe ni jugó toda su carrera con la franquicia que apostó por él cuando era un niño de preparatoria, pero acéptenlo, la única razón para odiarlo es porque es el mejor. 

http://twitter.com/CCLegaspi