Así lo vivimos

Ni cómo extrañarte

Este viernes, cuando Monarcas reciba a Monterrey en el primer partido del Apertura 2017, habrán transcurrido 54 días sin futbol de la Liga Mx, pero desde aquel 28 de mayo, en el que Chivas levantó la 12 ante su afición, la maquinaria no ha parado. La sobreexplotación del producto fue brutal.

El domingo pasado vimos uno de los mejores ejemplos de cómo hartar a los aficionados de algo que aman y que siguen día con día. La jornada en Carson, California, donde el América jugó solo por un asunto de calendario ante el Querétaro la Supercopa y Tigres se quedó con el Campeón de Campeones ante Guadalajara nos trajo dos partidos de baja calidad. Con equipos que todavía no tienen plantel completo y que en realidad no habían terminado su pretemporada.

Entre la entrada y el postre, el plato fuerte fue el desastroso partido ante Curazao. Disfrazar con los tres puntos el terrible funcionamiento de México en la Copa Oro es un descaro. Era una buena oportunidad para pedirle a Concacaf licencia y no participar con una selección alterna.

Esa sería una verdadera muestra del control y la dependencia que tiene la confederación del equipo que hace rentable esta competencia, con sus patrocinios (mexicanos y estadunidenses) y sus abultadas entradas sin importar el rival.

Apenas acabó el torneo anterior y llegó la fecha de eliminatoria, luego la Copa Confederaciones y el proceso actual. Junto a los partidos amistosos que los clubes gestionan por su parte.

Los seleccionados tuvieron un descanso mínimo, algunos como Jürgen Damm y Oribe Peralta apenas pasaron una semana de vacaciones antes de volverse a incorporar con sus equipos y así los querían de vuelta para jugar en posiciones que no son sus habituales con el Tricolor. No tenía sentido.

Dicen que uno no valora lo que tiene hasta que lo ve perdido, pero con partidos cada tres días, este verano fue difícil extrañar al futbol mexicano. 

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