Así lo vimos

La necesaria multipropiedad

Pensar que una Liga profesional de 18 equipos tenga tres o cuatro dueños con más de una franquicia es una aberración para la competencia, para el espíritu deportivo.

Erradicar la multipropiedad se ha postergado en varias ocasiones, pero por muy criticada que sea no se va a ir pronto. El futbol mexicano no tiene 36 empresarios ni plazas capaces de sustentar una estructura de Primera y Segunda División.

Es más, existen los que no pueden ni con uno y tienen la posibilidad de operar a dos con la misma familia como Puebla y Jaguares, porque la gente de dinero lo tiene porque sabe invertirlo, porque no le gusta tirarlo en proyectos donde no hay garantías. En muchas de esas sedes es inviable operar sin apoyo de los gobiernos estatales o municipales y con la turbulencia política que vive México, cada vez es menos fácil agarrar esos botines que antes funcionaban durante un sexenio.

La realidad es que hoy el equipo que subió al Ascenso no cumple los requisitos para participar y se esperará un año, como le paso al antecesor. En ese Ascenso, dos terceras partes de los participantes no tienen la capacidad en sus estadios para ir a la Liga Mx, donde el recién ascendido llegó a la Semana del Futbol sin firmar contrato por derechos de televisión, por ende, no sabe ni a qué hora va a jugar ni sabe cuánto le puede pagar a su aclamado entrenador ni cuánto puede invertir en realidad para mantenerse en la categoría.

Lobos BUAP no va a poder conseguir otro milagro con Rafael Puente sin plantel y corre el riesgo de sufrir el mismo destino que Leones Negros y Dorados.

Nadie lo celebra, pero la multipropiedad se va a mantener o el futbol será negocio solo de esos siete u ocho grupos sólidos que respaldan a los clubes, que son los que disputan los títulos. El resto no podría competir. 

carlos.contreras@milenio.com

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