Así lo vivimos

El técnico chico

En los últimos siete torneos, el matiz entre Cruz Azul y América es abismal. Mientras uno ha sido protagonista, jugado finales y ganado títulos sin importar quien esté en el banquillo, el otro está sosteniendo con alfileres la posibilidad de entrar a la Liguilla por primera vez en tres años y medio.

Puede que estemos malinterpretando a Paco Jémez con el tema de “Cruz Azul no es un equipo grande”, pero también le falta el tacto para decir que el actual plantel no está jugando a la altura de un equipo grande o un poco de autocrítica para reconocer que están mal dirigidos, porque de no ser por los penales que les marcaron a favor en Querétaro estarían hoy en noveno y en los últimos tres partidos, solo han podido anotar desde los 11 pasos.

Jémez resta importancia a sus fracasos en México asumiéndose como “responsable, no culpable”, en un claro contraste con lo que pasa en el banquillo americanista. Miguel Herrera es protagonista, pase lo que pase y le respondió unas horas más tarde diciendo que “su equipo sí es grande”.

La nómina no tiene una gran diferencia y solo los separan cinco puntos en la tabla en este torneo, pero la percepción dispareja la hace el tamaño del técnico, los dos son temperamentales, uno se crece ante la crítica y en los partidos cruciales, el otro se hace pequeño en esos momentos, pierde la cabeza y cada día demuestra más cómo sufre esas comparecencias con la prensa.

A pesar de estas realidades tan opuestas, este martes Paco Jémez tiene una nueva oportunidad para comportarse como técnico de equipo grande. Vencer al América en la Copa y recuperar el ánimo de sus jugadores y seguidores. Con suerte, la motivación les alcanza para mantenerse en puestos de Liguilla y hasta volverse a enfrentar a las Águilas.

Solo tiene que dirigir al equipo grande y dejar en el vestidor al chico. 

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