Así lo vivimos

Lewis Hamilton

Los grandes campeones son difíciles de querer cuando están en la pista. Michael Schumacher siempre era el más criticado por arrogante, incluso fue descalificado en una decisión que le costó todos los puntos y el campeonato de la temporada 1997.

Sebastian Vettel ha sido calificado de caprichoso, Fernando Alonso es juzgado por sus “malas” decisiones a la hora de decidir en qué equipo debe correr, pero pocos cumplen todos los elementos como el futuro tetracampeón del mundo, Lewis Hamilton.

Desde su año de novato, cuando se ganó el desprecio de los fans por faltarle al respeto a Alonso y las burlas cuando terminó segundo en el campeonato con McLaren, a pesar de que su biografía, publicada meses antes, daba por hecho que era el monarca de la F1, se ha convertido en el villano de la película, uno que disfruta el rol con esa enorme sonrisa que le caracteriza.

Tal vez sean sus antecedentes, pero Lewis no es como todos, tuvo que arrebatar siempre un asiento, un lugar en el podio, un título pues no viene de una familia acomodada como la mayoría de los que se dedican al automovilismo.

La historia no es diferente hoy, cuando lo vemos en su faceta madura, de súper estrella, todavía están los que le atribuyen todo su éxito al equipo en el que corre. Sin embargo, basta con que pise el paddock para que se olvide esa imagen, nadie lo supera en cantidad de fotos solicitadas, en la atracción que provoca sobre los fans en las pistas de todo el mundo.

En México, solo Sergio Pérez, que está en casa, logra opacar su imagen, pero ahora que no tiene un coequipero que pueda hacerle ruido en la pista, este es su reino. Evitar que gane el título de conductores el domingo luce muy improbable y el Foro Sol será el escenario perfecto para su coronación. 

 carlos.contreras@milenio.com • twitter@CCLegaspi