Así lo vivimos

El América de La Volpe

Hace poco más de un mes América y Tigres eran descartados para pelear por el título. Pocos les compraron el discurso de la falta de pretemporada, que está quedando en el olvido, hoy son candidatos serios a la Liguilla y ya sabemos lo que pasa cuando llega esa instancia en el futbol mexicano.

Pero este no es el América, ni es Ricardo La Volpe. Han sido más de 20 años del discurso del futbol bonito, con muy pocos títulos. Esa carencia siempre se compensó con el estilo ofensivo, lucidor para la tribuna.

El entrenador argentino evolucionó, se encomienda a Jesús y a los ángeles para manejar las crisis. Razona un futbol donde hay menos espacios, donde todos corren, donde ni el ‘10’ puede darse el lujo de caminar en la cancha como era antes, donde lo más importante es el orden. América hoy tiene mucho orden. Se recorren bien en defensa, escuchan a Marchesín, que es el punto de referencia.

No importa que no esté Pablo Aguilar ni la falta de ritmo de Paul, no se descomponen y por eso no permiten gol.

La Volpe se molesta cuando le dicen que no juega bien, hace gestos en la conferencia, se desahoga en las redes sociales contra los que no pueden opinar de futbol, solo de micrófonos. Pone los partidos de la Champions como ejemplo para explicar el estilo, sin embargo, reconoce que depende de genialidades para sacar los resultados, como la de Arroyo el miércoles o la de Romero el sábado.

El mal sabor de boca de la primera era de La Volpe todavía pesa y la mayoría de los seguidores no lo identifica con los colores del Club, pero está a tiempo de dejar atrás los pretextos. Hoy ya nadie se acuerda de que no está Sambueza y por más bajas que se han presentado en el torneo hay plantel para pensar en el título.

Quedan tres jornadas para crecer ese 20 por ciento que dice que le falta para generar a la ofensiva, calificar y hasta convencer a la tribuna. 

carlos.contreras@milenio.com

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