Así lo vivimos

Cuatro "Chuckys" por un Cristiano

Los medios estadunidenses están obsesionados con los números. Tenemos sitios y periodistas especializados sobre un tema que resulta público; el salario de los jugadores, que en la MLB, NFL, NBA y NHL son públicos y solo se refiere a los contratos. A diferencia del futbol, las cartas no se venden, no son propiedad de un club.

Ayer se desataron de nuevo una serie de rumores sobre la venta de Hirving Lozano, reportes periodísticos que aseguran que costó entre 17 y hasta 30 millones de dólares. No la va a hacer pública el Club Pachuca ni tampoco saldrá una comunicación oficial en la que expliquen los plazos del pago por el fichaje o los premios basados en el desempeño o una posible reventa del Chucky.

Esas cifras de salarios y los valores que se encuentran en sitios especulativos como Transfermarkt no se van a ventilar y solo son referencias, pues cada negociación es independiente.

Mucha gente se indignó y cuestiona la cantidad en la que se tasó a Lozano, según los rumores se pagó una cuarta parte de los que costó Cristiano Ronaldo en aquel loco verano del 2009, cuando el Real Madrid reventó el mercado gastando más de 200 millones de euros entre el portugués, Kaká y Karim Benzema. Desde ahí, el futbol comenzó una inflación incontenible, con cláusulas de rescisión absurdas y otros fichajes como el de Gareth Bale, James Rodríguez, Gonzalo Higuaín, Paul Pogba, Anthony Martial, Ángel di María, Raheem Sterling o Luis Suárez que valen más que muchas de las plantillas que enfrentan en sus Ligas locales.

Pensar que Lozano no vale una cuarta parte de lo que cuesta uno de esos cracks habla del desconocimiento del valor del futbol y de esa misma mentalidad que Hugo Sánchez bautizó como de “Cangrejos”, un jugador con su edad, talento y proyección vale exactamente eso en el juego actual. Aunque sea mexicano y nos impida verlo. 

carlos.contreras@milenio.com
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