Así lo vivimos

No ha llegado el memorándum

Nadie puede menospreciar el peso de Columbus en el Hexagonal final. Ni el equipo de Ricardo La Volpe ese que “paso caminando” a Alemania 2006 pudo sacar el resultado. Más allá de la coincidencia del resultado por 2-0, la aduana de Estados Unidos puede marcar la diferencia, puede destruir un proceso.

Sobre todo uno que está endeble desde la derrota más escandalosa que ha sufrido la selección mexicana en su historia moderna, pero Juan Carlos Osorio no ha recibido el ultimátum.

Ayer le respondió en entrevista a mi compañera Minelli Atayde, que a él no le han avisado que el puesto está en juego en estas dos visitas para arrancar la fase final de la eliminatoria a Rusia. Es cierto, no existe un memorándum de la FMF que diga, “si regresamos sin puntos habrá un cambio en la dirección técnica”, pero la experiencia del ciclo anterior debe dejar un aprendizaje, México tiene que comandar la tabla en ese grupo de seis desde el arranque.

Hoy no tiene pretextos, los jugadores mexicanos son superiores en lo individual que cualquiera en la zona. Son protagonistas en sus equipos europeos, la mayoría de ellos participan en Champions League. No se depende de un Cuauhtémoc Blanco, de un Luis Hernández o un Rafael Márquez para esperar que el barco salga a flote. Hay talento en todas las líneas.

Pensar que las rotaciones cesarán es ingenuo, pero es hora de aprovechar a los seleccionados en las posiciones donde se desempeñan en la cotidianeidad. Donde hacen más daño.

Si es así, el equipo de Klinsmann debe estar descifrando una forma para frenar un ataque compuesto por Vela, Chicharito y Giovani que vienen en gran ritmo. Pero si regresan los experimentos le hará la vida más fácil al rival y ¿por qué no mantener el estilo?

A final de cuentas no ha llegado el ultimátum. 

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