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El fin de las barras

Muchos de los más grandes estrategas militares de la historia de la humanidad fueron considerados tales por su maestría para flanquear a los batallones de sus adversarios. Es una estrategia en la que no atacas de manera frontal, sino que tomas por los lados o flancos al enemigo, que puede ser superior en número, pero tiene desventaja el ser emboscado.

El operativo policial del sábado, además de la barbarie del grupo de barristas de Chivas, volvió a evidenciar la mala planeación en la aproximación a una horda enardecida. Enfrentar a toletazo limpio, de manera frontal, a un adversario que te supera en número fue un error garrafal. Antes de ser arrollados, los policías actuaron con violencia innecesaria, se expusieron a lo ocurrido y existen varios testimonios en video que pueden probarlo.

Los elementos de seguridad pública, que rodeaban a los miles de seguidores del Guadalajara en la cabecera debieron ser, para empezar, una proporción mínima de 1 a 10 y hacer un cerco, avanzar de manera lateral y no quedar de espalda a una caída de 2.5 metros, como las que se presentaron.

Hoy se avanza en los castigos a los detenidos o consignados, se dan pasos hacia adelante para evitar los accesos de barras al Omnilife, que seguramente serán replicados en otros estadios y se aplicará una nueva ley federal a partir del próximo torneo.

Sin embargo, ese no es el fin de la violencia. Si las autoridades no aprenden a manejar las masas sin tener que llegar a los toletazos y mejoran en la planeación de los operativos, no hará falta una barra de miles de jóvenes para repetir las nefastas escenas, basta con una bola de borrachos para armar una gresca. La solución tiene que venir de las dos partes.

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