Así lo vivimos

El dilema del quarterback que debuta

Pobre Cam Newton, debe estar pasándola muy mal.

Debe ser una pesadilla llegar al Super Bowl en estos días.

Cinco días consecutivos de hablar con los reporteros, de estar presente en las pantallas de televisión de cientos de millones de hogares alrededor del mundo, de ser el nombre más mencionado en las redes sociales.

Y es que tenemos que reconocer que Cam es el futuro de la NFL, tuvo sus años de irregularidad tras ser novato, pero ya maduró en el campo. Le falta hacerlo fuera de él.

Éste es el octavo Super Bowl que me toca cubrir de forma consecutiva y puedo decir que he visto a las máximas estrellas de esta generación. Tom Brady mostraba una buena cara en todas las sesiones el año pasado, a pesar de que todos cuestionaban su legado; Peyton Manning da la cara aun cuando tiene que ahogar las lágrimas tras una derrota; Aaron Rodgers siempre responde con una sonrisa; Eli Manning, con humildad; Drew Brees habla con respeto; Russell Willson, con una madurez propia de alguien que lleva 10 o 15 años en la Liga; y Ben Roethlisberguer nunca se queja de algo que todos sabemos que debe ser agotador: contestar una y otra vez la misma pregunta.

Pero sin esta semana para levantar expectativa, los ratings del Super Bowl bajarían, sin ese centenar de declaraciones que llegan a lugares comunes los precios de la publicidad bajarían, con ella el valor de los derechos de televisión y así sucesivamente hasta impactar los absurdos salarios de los jugadores de la NFL.

Ayer, Cam salió molesto a su conferencia de prensa, se quejó de tener que responder la misma pregunta una y otra vez, entró haciendo gestos para dejarnos claro que estaba harto y no puedo estar más de acuerdo con él. Es hora de que los jugadores decidan si quieren o no hablar y evitarnos esos dramas como el de Marshawn Lynch el año pasado, los que pierden la exposición son ellos.

Si Newton no quiere salir a hablar sobre sus pantalones Versace con 'animal print' de cebra y vivos en dorado, ni lidiar con las comparaciones con Peyton Manning, está en todo su derecho, porque en esta semana está dejando de ser el chico de la enorme sonrisa para convertirse en un tipo frustrado, con una personalidad oscura, que lo aleja mucho de aquellos que recorrieron este camino antes que él.


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