Así lo vimos

El día negro para los Patriotas

El diario estadunidense USA Today mantiene un registro de los arrestos a los jugadores de la NFL. Desde el año 2000 han sido arrestados 854 integrantes de las franquicias de la liga más poderosa del mundo.

El número es de escándalo y es difícil reparar en todos los casos, que pasan por violencia domestica, agresiones sexuales y las más serias, homicidio.

Este miércoles, los Patriotas se presentaron como campeones por quinta ocasión en la Casa Blanca, una concurrencia mucho menor que la del 2015 con el presidente Barack Obama con apenas 34 jugadores como testigos para escuchar como Donald Trump comparaba el regreso más grande en la historia del Super Bowl (y del deporte estadunidense) con su elección.

Pero por más cejas que levantó el discurso del mandatario, esa no es la derrota que sufrieron hoy los Patriotas, hoy murió Aaron Hernández, el proyecto que Bill Belichick no pudo rescatar como ser humano. Uno de los grandes logros de su gestión como entrenador en jefe.

Belichick ha armado su dinastía con desecho del resto de la liga. De condiciones atléticas limitadas como Tom Brady, que se fue a la sexta ronda del draft; cortados por rivales de división como Wes Welker o Danny Woodhead; problemáticos como Darrelle Revis;  fiesteros como Rob Gronkowski, quarterbacks convertidos en receptores como Julian Edelman y hasta un jugador de lacrosse como Chris Hogan. Todos llegaron al menos a un Super Bowl, la mayoría saben lo que es ser campeones.

Nueva Inglaterra sabía que corría un riesgo cuando seleccionó a Hernández, su pasado con sanciones por consumir marihuana y los pleitos de bar donde Tim Tebow tenía que detenerlo antes de agredir a más personas preocupaba. Durante tres temporadas le sacaron todo el provecho que pudieron, revolucionaron la liga con un paquete de dos alas cerradas en el 2010, su año de novato.

Esa dupla con Gronkowski convirtió a Brady en MVP por segunda vez en su carrera; ‘Gronk’ era el músculo y Aaron la dinámica, alineaba como full back, como receptor y bloqueaba. Lo hacía todo a sus 20 años, cuando era el jugador más joven de la liga.

Muchos jugadores, como Chris Henry, Darrent Williams y Jovan Belcher han muerto en circunstancias terribles pero no estaban bajo el manto milagroso de Belichick y los Patriotas, que se desligaron de él desde el momento del arresto ante la conciencia de que todo apuntaba a que sería culpable. No hubo mensajes de apoyo, solo la “compasión humana” de la que Brady habló cuando lo cuestionaron.

Perder la vida de Aaron y la de aquellos que se llevó con él es un fracaso para este equipo, el más grande en la historia de la NFL.

carlos.contreras@milenio.com • twitter@CCLegaspi