Así lo vivimos

El día de la marmota

Punxsutawney, Pennsylvania, es un pequeño pueblo en Estados Unidos donde cada año, el 2 de febrero, sale de una madriguera artificial una marmota; si voltea a ver su sombra antes de regresar vendrán seis semanas más de frío invierno, en caso de no hacerlo, la primavera llegará temprano.

En 1987 Bill Murray fue protagonista de una película en la que para él, el “día de la marmota” se repite una y otra vez.

Todos tenemos un día en particular que podríamos vivir el resto de nuestros días, en mi caso es el 12 de septiembre de 2009, pero David Moyes debe estar deseando que mañana amanezca y se encuentre con el mismo escenario, un Old Trafford pletórico, donde se escribió la primera página dulce de su estancia en el banquillo del Manchester United.

La temporada en la Premier League está perdida, pero la remontada en la Champions League debe servir de algo. El United no se encontró a un equipo fácil en la vuelta, los griegos, a pesar de que el marcador estaba en su contra, nunca perdieron el orden y ni con el tercero del salvador Robin Van Persie dejaron de llegarle a David De Gea.

La lesión del delantero holandés, al final del partido de vuelta, fue más conveniente que grave, si las individualidades del United pueden hacer pesar la localía como en la noche del miércoles no serán el flan que muchos esperan en los cuartos de final de la Champions League.

Es cierto que de entre los ocho sobrevivientes parecen los únicos fuera de nivel, seguido de cerca por el Borussia Dortmund, que ya tampoco tiene posibilidades en la Bundesliga, y está muy lejos del accionar de la campaña anterior, pero hay clubes que tienen magia.

Moyes espera que su día de la marmota se repita al menos una vez y se cuele entre los mejores cuatro de Europa, y solo así, sin merecerlo, podrá mantener su trabajo en el United.

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