Así lo vivimos

El día que el basquetbol se volvió a morir

Regresamos el tiempo exactamente 10 años, cuando las conferencias de prensa se trataban solo sobre descalificaciones, donde Alonso Pérez y Nelson Vargas se atacaban el uno al otro, cuando Enrique Basulto aparecía en representación de Jorge Toussaint a los actos oficiales, cuando Eduardo Nájera se negaba a venir a la selección, cuando el basquetbol mexicano no calificaba a nada.

Las buenas intenciones de Carlos Padilla o Jesús Mena y el esfuerzo de un grupo de más de 20 jugadores que trabajaron los últimos tres años para hacer historia, se viene al traste en medio de una serie de mentiras y malas informaciones.

Hace 10 años yo era reportero en RÉCORD y este era el pan de todos los días en el basquetbol y hoy estamos en las mismas, donde levantamos una piedra encontramos cochinillas que salen hacia a todas partes. Duró poco la época en la que podíamos hablar de lo deportivo y dejar la grilla atrás.

A mí, y a varios testigos, nos consta. Fui el primer reportero mexicano en llegar a Gran Canaria, asistí a más de 30 entrenamientos de la selección en el CDOM y también fui el último en hablar con Sergio Valdeolmillos en Barcelona, un día después de la eliminación en la Copa del Mundo, y siempre encontramos las puertas abiertas, tanto en el hotel sede como en las arenas.

Modesto Robledo, presidente de la Ademeba, nunca estuvo con el grupo, no se acercó a los entrenamientos y desinformó a Padilla y a los medios, pues el titular del COM asume que él estuvo al pendiente. Ayer Robledo reconoció que dejó esa responsabilidad en Julio César Everardo, el delegado de la selección que se encargaba de logística, finanzas y hasta fungía de jefe de prensa durante la preparación y el Mundial.

COM y Conade hicieron su parte; pero situaciones como que los jugadores tuvieran que pagar de su bolsa los boletos para sus familiares, no tener Internet, viajar en vuelos comerciales donde personas de dos metros no caben, tenían que ser ventiladas pues correspondían a la “Federación”, y eso fue lo que le costó el trabajo a Valdeolmillos, el coach que encontró un sistema en el que los mexicanos pueden estar a la par de sus rivales en América. Soñar que un día se va a jugar como Estados Unidos es absurdo.

Bill Cartwright llega a México en un desconocimiento total del panorama y como él dice, sin prisa por armar un equipo para los Centroamericanos. Los jugadores no están de acuerdo, pero si hablan pueden acabar como Ramsés Benítez, vetado por diferencias con la LNBP.

Una decisión visceral regresó al basquetbol a la incertidumbre, cuando ya se veía la luz al fondo del túnel.

carlos.contreras@milenio.com

twitter@CCLegaspi