Así lo vimos

Cruz Azul al Azteca, no veo la tragedia

Crecí visitando el estadio Azteca con mi familia, había fines de semana en los que nos tocaba ver al América, Cruz Azul y Necaxa. Luego al Atlante, cualquier rival era buen pretexto para ir a ver futbol.

Por costumbre, durante las últimas décadas La Máquina jugó en otra casa rentada, el recinto de la Ciudad Deportiva de la colonia Nochebuena nunca les perteneció por más que lo pintaron de un solo color, no era suyo. No tienen grandes recuerdos ahí, por el contrario es el símbolo de la maldición que cargan desde 1997 donde han podido ganar títulos de Concacaf y Copa MX, pero no la ansiada Liga, que se les ha negado de las formas más
inverosímiles.

Es cierto que aquella noche lluviosa de mayo hace cuatro años se presentó el escenario más improbable. Dos goles en la compensación y el del empate, un remate del portero del rival más odiado. Salieron a los tiempos extra y penales con las piernas temblando. La peor derrota de su historia.

No me tocó vivir la épocas de gloria, solo me las contaron, pero sí estuve ahí para ver cómo todos los fanáticos se vistieron de Cruz Azul en la Copa Libertadores para abarrotar el Coloso de Santa Úrsula en las inolvidables series ante River Plate, Rosario Central y Boca Juniors en la final de 2001.

El título tampoco llegó, pero sí debe ser el momento más dulce en estos 20 años de sequía, ese quipo encantó y luego se convirtió en base de la Selección Mexicana que pasaba por momentos apremiantes ante el bomberazo de Javier Aguirre.

La vuelta al Azteca debe ser temporal y no había otra opción realista en este momento, es el escenario que frece las mejores facilidades actualmente; adaptar el Velódromo en medio de las prisas o arriesgarse a levantar un nuevo inmueble en medio de los cambios en el Gobierno de la Ciudad de México y en el Federal era una apuesta donde era imposible ganar.

carlos.contreras@milenio.com • twitter@CCLegaspi