Así lo vimos

La suspensión, el blindaje perfecto

México debutó en la Copa Oro y, como era de esperarse, registro la mejor entrada de la primera jornada. Es normal, no hacen falta Chicharito ni Guillermo Ochoa ni Carlos Vela para que el tricolor se haga pesar.

Concacaf celebra cada dos años su torneo, que se vuelve mucho más rentable gracias a la presencia de la Selección Nacional, el choque con la Copa Confederaciones y Copa América va a complicar siempre a los equipos mexicanos, que tendrán que ir con un plantel “B” y le cargarán el trabajo a los entrenadores

José Manuel de la Torre en 2013 y Miguel Herrera en 2015 ya padecieron por tener que dar resultados en dos torneos el mismo verano, sus equipos se descompusieron y terminaron por perder el puesto. Nadie en Concacaf está interesado en cambiar a un ciclo de cuatro años como hace la UEFA o como se pretende hacer en Conmebol.

Antes de las dos derrotas en Copa Confederaciones, Decio de María y Guillermo Cantú habían sido claros en su respaldo a Juan Carlos Osorio, no se va antes del Mundial de Rusia por ningún motivo. Y esta Copa Oro no lo será.

El DT tiene una suspensión de seis juegos por sus agresiones verbales al cuerpo arbitral en el partido ante Portugal, aunque esté en el palco, haga el trabajo previo al partido y opte por alinear centrales en lugar de laterales, la carga de la crítica y los cuestionamientos serán para su auxiliar, Pompilio Páez.

El partido ante El Salvador es poca referencia y no habrá un rival de riesgo hasta los cuartos de final, pero si la apelación no avanza, Osorio puede relajarse, en la cancha está la “B” y no hay obligación de ganar ante equipos como Costa Rica, Estados Unidos o Panamá.

Si llega el título será un resultado más para la cuenta del director técnico, que está en números negros y si no, la suspensión será un gran aliado para deslindarlo del fracaso. 

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