Así lo vimos

Conseguir el resultado

Tuvieron que pasar 12 años para que la selección mexicana estuviera de nuevo en la semifinal de la Copa Confederaciones. En 2005 fue el torneo que terminó convenciendo y enamorando a los mexicanos con el estilo de juego de Ricardo Antonio La Volpe, conozco a muchos que todavía añoran esos días, cuando durante cuatro años se supo exactamente a que jugaba el tricolor, aunque en ese esquema no cupiera su jugador más talentoso.

Hoy, solo Juan Carlos Osorio sabe a qué juega su selección, porque se ajusta partido a partido, basa el planteamiento siempre en el rival y no en potenciar las virtudes de su equipo. Sale a buscar el resultado y lo ha estado consiguiendo.

Sigue rompiendo rachas, ganando donde no se ganaba y dominando una eliminatoria que no se había liderado así desde que se implemento el Hexagonal. La incertidumbre no le gusta a nadie, pero hasta los partidos desastrosos como el de Nueva Zelanda se han ganado, con la excepción que todos conocemos y que no podrá ser vengada, al menos hasta la final.

Ahora es turno de pensar en Alemania, que no es alternativa sino la Alemania del futuro. La que será la base del equipo en un año más y probablemente llegue hasta 2022. Faltan Manuel Neuer, Mats Hummels o Thomas Müller entre algunos notables, que no tienen nada que probar. Ganar o perder vale lo mismo que si estuvieran. Es Alemania.

Puede llegar el resultado histórico, la primera final desde 1999 o hasta otra goleada de escándalo. Porque lo de Chile no fue un accidente, se planteó mal, se jugó mal y se ajustó mal.

En condiciones normales, no deberían darse movimientos radicales más allá del obligado por la suspensión de Andrés en comparación al once inicial que se plantó ante Rusia y se ganó el pase, pero hace dos años que la selección nacional no juega en condiciones normales, para bien y para mal. 

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