Así lo vivimos

Alemania, el "Status Quo"

Ganó Alemania la Copa Confederaciones. Es normal.

Nadie se va a sorprender cuando en 20 o 30 años revise la historia del torneo. Esa etiqueta de selección “B” que le pusieron los que se basan en que no estaban las mismas caras de siempre quedará como una anécdota ante el resultado. Siempre que se presentan en una competencia de futbol es para ganarla y lo consiguen en un alto porcentaje de sus intentos.

El proyecto de Joachim Löw tiene hoy al mundo a sus pies. Con la mitad de sus estrellas de vacaciones le alcanzó para coronarse en el ensayo del Mundial del 2018 en Rusia. Son candidatos inmediatos a levantar la copa el próximo verano.

La clave fue jugar con orden, concretar en las oportunidades creadas y hacer química en un grupo joven, que había jugado muy pocas veces en conjunto.

Los que le van a pelear el título a Alemania son proyectos serios, nada improvisado o que se pueda desarrollar en menos de un año. Ayer, el central Shkodran Mustafi explicó la gran preocupación que tenían previa a la final ante Chile. Misma que puede servir como lección a muchas selecciones, México encabezando la lista.

Más allá de Arturo Vidal o Alexis Sánchez, les preocupaba un equipo que, “tiene mucha experiencia, saben a lo que quieren jugar, su idea clara y que ha jugado mucho tiempo junto”.

Así de simple, el éxito de La Roja se basa en un proceso que arrancó antes del Mundial de Sudáfrica en 2010 y sigue rindiendo frutos. No siempre se gana, pero sí se compite en el más alto nivel.

Hasta la Grecia campeona de Europa en 2004 entendía muy bien sus condiciones. No eran el mejor equipo del continente, pero todos sabían que tenían qué hacer para defender bien y lanzarle pases a su único referente en ataque. Angelos Charisteas.

Se coronó de nuevo el sistema alemán. Los nombres son lo de menos. 

carlos.contreras@milenio.com
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