Así lo vivimos

La prueba de los dos años

Fue un evento largo, la cantidad de embajadores del deporte mexicano lo ameritaba, hubo incluso varios que no alcanzaron a pasar al estrado para contar sus experiencias y lo necesario que es un cambio en el desarrollo de talentos en México.

La mayoría de los que acompañaron a Alfredo Castillo en la presentación de las Academias Conade tienen ocupaciones, o son atletas en activo que no podrán actuar como visores permanentes en las comunidades donde se pretende atraer esa materia para moldear en el CNAR. Sin embargo, todos los que estuvieron ahí dieron la cara por deportes donde urge una reestructura antes de que se acaben los garbanzos de a libra como ellos. Otros como Yair Rodríguez y Érik Pérez representan a una disciplina que hasta el propio conductor del acto oficial, David Faitelson calificó de “violenta”, abrir esa puerta para ellos es clave, hace cinco años era impensable hablar de una Federación de Artes Marciales Mixtas y menos de un aval gubernamental cuando se le consideraba marginal.

La apuesta es aventurada, ya tiene Castillo suficientes motivos para ser observado, pero no cesa en el afán de apartar del camino a las Federaciones, que en centenares de casos han sido un obstáculo para los atletas y no el vehículo que les otorgue las mejores condiciones para representar a su país.

La afrenta con el boxeo continúa, prefiere mandar a los egresados de la Academia directo al profesionalismo si la AIBA sigue apoyando a la Federación Nacional y pone trabas para que los atletas que estén bajo el cobijo de Conade sean inscritos en competencias internacionales.

El basquetbol ya tiene un grupo de talentos trabajando desde hace meses, pueden ser los primeros en rendir frutos e integrarse como profesionales a algún equipo de la LNBP, conseguir una beca colegial en Estados Unidos o México.

Esos resultados en tenis, voleibol, beisbol y los que se agreguen tienen que poderse medir en los siguientes 18 meses, para los tiempos electorales debe ser cuantificable para que esta reestructura no sea pasajera, para que las historias de atletas que se quejan de la forma en la que sus federaciones reparten los recursos sean menos. Para que la idea no quede ligada a una sola gestión o personaje y sea un método que marque una verdadera diferencia en el deporte mexicano. 

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