Así lo vivimos

Que les quiten los 3 puntos ahora

No sirven de nada las campañas.

Yo pensé que hacía falta ser más claros, que el mensaje de “abrazados por el futbol” no era suficiente, pues el aficionado común no entiende como discriminación gritar “eh… puto” cuando el arquero despeja. No alcanzaba con ver a Chicharito cruzar los dedos en las redes sociales para captarlo.

Hacía falta un acercamiento más claro, y la FMF consciente de que las sanciones por parte de FIFA están cerca de sobrepasar el plano económico, fue literal en el mensaje de las nuevas pantallas electrónicas del estadio Azteca “gritar puto no te hace más mexicano, ayúdanos a evitar una sanción, súmate. El problema no es que grites sino la palabra que utilizas”. Así debió ser desde el principio, pero a los asistentes de las tribunas les importó muy poco.

La gente que va al estadio lo hace con orgullo, sienten que pertenecen a un selecto grupo de seres humanos que disfrutan de su libertad de expresión, cuando no son más que parte de una masa acéfala sin capacidad de análisis. Que no se da cuenta que sigue un veto al estadio y México puede, incluso, perder puntos que gane en el terreno de juego.

Hasta que no pase esto, no van a parar, este desahogo e impresión de reto a la autoridad es motivo de gozo, cuando hay un despeje, gritan más fuerte que cuando cantan un gol.

No ayuda nada que algunos jugadores que pueden ser afectados no tengan la suficiente información y todavía lo defiendan, como Guillermo Ochoa, quien asegura que comprende a la gente, que “no es para ofender a nadie, sino para pasarla bien y divertirse”.

El debate, si es folklore o no, ya está de más. Si el grito persiste la selección va a resultar afectada, no es una arenga que apoye, sino que por el contrario está cada vez más cerca de pegarle a los buenos resultados que ha conseguido el Tricolor en la cancha. 

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