Así lo vivimos

Robaron al "Canelo"

Fue un asalto en despoblado, un resultado que debe ponerse a revisión. Saúl Álvarez no se merece lo que las tarjetas indicaron la noche el sábado cuando empató con Gennady Golovkin.

El Canelo hizo lo suficiente para ganar una de las peleas más duras de su vida, a diferencia de la prueba ante Floyd Mayweather, aquí no lo chamaquearon, impuso su plan de pelea, conectó los golpes de mayor poder y las combinaciones más largas.

Pero gracias a una tarjeta, la de la infame Adalaide Byrd, el mexicano está de nuevo en la mira de las críticas. Otra vez parece haber sido favorecido en un combate y desde los ojos del aficionado común, su credibilidad está peor que nunca; lo siguen protegiendo. Esas apreciaciones están muy lejos de la realidad, esa tarjeta de 118-110 solamente resta mérito a un gran desempeño. Aquellos que dicen que Canelo corrió, que lo acorralaron a base de jabs, no conocen mucho del boxeo del tapatío, que se siente cómodo contra las cuerdas y encuentra en el contragolpe lo mejor de su pegada para buscar un nocaut.

Hice el ejercicio de llenar la tarjeta, como muchos analistas, y desde mi punto de vista GGG había ganado siete rounds por cinco de Álvarez. Vi ganar la pelea al kazajo, pero un empate o una tarjeta 115-113 a favor de Canelo tendría mucho sentido. Fue una pelea muy pareja, no se califica el total de golpes conectados a lo largo de 12 rounds ni el enfrentamiento como un todo. Cada episodio es independiente.

Hasta una derrota para Canelo era mejor que esa tarjeta que lo favoreció en 10 de 12, él mismo considera que como máximo ganó ocho. No hay nada que reclamarle, se paró frente a un noqueador nato que no pudo lastimarlo, invitó a Golovkin al intercambio y dieron una de las mejores peleas del año.

La calificación del sábado no ayudó a Canelo en lo absoluto, solo le robó el respeto que había ganado en los mejores 36 minutos de su carrera. 

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