Así lo vivimos

Ojalá que veamos camisetas de Tigres

No puede ser que el estadio más moderno de México esté atrapado en prácticas de hace 100 años.

Prohibir la entrada a los visitantes y sin camisetas de Tigres no es la solución de nada, es solo un síntoma de la falta de capacidad y entrenamiento que tienen los elementos que se encargan de cuidar la integridad de todos los asistentes al estadio para detener una gresca.

El estadio BBVA compite con el que sea a nivel mundial en las medidas de monitoreo para reportar todo lo que sucede en las gradas, sin embargo, en la última edición del clásico regio fue imposible impedir que los vándalos se organizaran para empañar lo que sucede en la cancha, hacen falta más elementos, mejor entrenados y que puedan impedir los enfrentamientos entre aficionados con el menor uso de la fuerza.

El padrón de aficionados, los lectores de huellas digitales y marcos detectores de metal pueden ser demasiado caros para muchas plazas, pero no en un inmueble de 200 millones de dólares.

Es cierto que la demanda por un boleto para ver a Rayados sobrepasa la oferta, pero en los reglamentos de la Liga Mx debe estipularse un área para venta de boletos de visitantes, aplicarse un cerco efectivo y seguir los protocolos de entrada y salida al estadio para evitar que pueda presentarse el menor encuentro con los aficionados locales. No solo para los de Tigres o Santos, que han presentado conflicto en los últimos años, para todos.

Ojalá que los pocos fieles de Tigres que consigan un abono rentado se las arreglen para meter sus camisetas y se las pongan a la hora del juego. Ojalá que festejen si su equipo marca un gol y ojalá que puedan salir caminando sin que los apaleen. Ojalá que puedan disfrutar el partido como personas y no como animales.

Ojalá que la prohibición no sea más que una anécdota.

carlos.contreras@milenio.com •  twitter@CCLegaspi