Así lo vivimos

El camino de Mike Tyson

Hablé con media docena de testigos del ataque de Conor McGregor al camión que transportaba a peleadores y entrenadores que participarán en UFC 223 y el comentario más popular que escuche fue: "Tienes que estar drogado para intentar algo así".

Solo los exámenes de la Policía de Nueva York podrán comprobar si el irlandés estaba en sus cinco sentidos cuando se le ocurrió tal osadía y más aún, poner en riesgo la vida de desconocidos cuando lanzó objetos pesados sin pensar que había otras 25 personas, además de su objetivo, Khabib Nurmagomedov.

Esto no ayuda a vender un solo boleto, por el contrario, afectará una cartelera bastante mermada por lesiones y retrasará, sin duda, el regreso de McGregor, máximo vendedor en las artes marciales mixtas, durante mucho tiempo. Si es que ese regreso sucede.

Su estrepitoso ascenso, al pasar de ser uno más del roster del UFC hasta ponerse al nivel de Floyd Mayweather en el terreno de las ventas de Pago Por Evento presagia una caída tan pronta. Como nos lo recuerda el último ídolo del peso completo del boxeo, Mike Tyson.

Las excentricidades, los escándalos y el trato preferencial que sufrió por parte de sus promotores le hicieron pensar que puede hacer cualquier cosa. Ha perdido el sentido del mundo real con el de sus historias de instagram, con sus provocaciones de twitter, con el documental de internet que permanentemente está grabando.

Esos mismos camarógrafos y fotógrafos que lo siguen todo el día, son los que se vieron involucrados en el percance.

Difícilmente termine en prisión por este incidente, pero la línea ya es muy delgada. Como Tyson, está cerca de pasar los mejores años de su carrera alejado de las peleas y como hizo el hombre de hierro, está matando la credibilidad y el respeto de los aficionados por su deporte.

carlos.contreras@milenio.com
twitter@CCLegaspi