Así lo vivimos

'Esperando a Godot' St. Pierre

Las artes marciales mixtas viven el momento más alto en popularidad, si bien están lejos de los 200 millones de dólares de Floyd Mayweather, la ex campeona gallo Ronda Rousey y el todavía monarca de las 145 libras, Conor McGregor tienen más atención mediática que la que llegó a tener el Money en su apogeo.

Justin Bieber y Myley Cyrus se pelean en las redes sociales para decidir si apoyan a McGregor o a Nate Díaz, en un fenómeno que ha llevado al UFC a anunciar su revancha, sin un cinturón de por medio, como la estelar en la cartelera más grande de su historia, UFC 200.

Nadie hubiera imaginado hace un año que Caín Velásquez o José Aldo (quien sí pelea por un cinturón esa noche) estarían en las coestelares. Ya ni que decir de Miesha Tate, quien parece una más dentro de la cartelera donde defiende el cetro gallo, el que le pertenecía a Ronda.

Parece un relato absurdo.

Los verdaderos fanáticos del MMA están esperando a una deidad que era capaz de vender millones de Pagos Por Evento y además ser el peleador más técnico de su generación. Un campeón legítimo.

Georges St. Pierre no tuvo la despedida que se merecía, después de 12 peleas de campeonato salió por la puerta de atrás, entre el desenfreno del presidente del UFC, Dana White, quien lo vio perder una disputa que los jueces le dieron ante Johnny Hendricks.

Dejó el cinturón vacante, pero no lo perdió de 2008 a 2013. Hoy los rumores indican que está negociando, que es una cuestión de horas para que se anuncie su regreso ante el actual monarca Robbie Lawler, quien ha dado las mejores dos peleas del 2015 y en lo que va del 2016. Un retorno que quieren ver los expertos y también los improvisados.

Nadie reclamaría si GSP toma el lugar de McGregor y comanda UFC 200, igual será la mejor vendida de la historia, pero acabaría con las dudas.

Es hora de cerrar el contrato, de darle a los fans lo que quieren y no dejarlos esperando como a Vladimir y a Estragón.


carlos.contreras@milenio.com
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