Así lo vivimos

¿Y ahora no perdió el futbol?

La gran sorpresa de la fase de Grupos del Mundial de Sudáfrica la dio Suiza, que venció 1-0 a España, a la postre campeona del mundo. Muchas voces se quejaron del juego defensivo del equipo comandado en aquella noche por el arquero Diego Benaglio. “Si las porterías estuviesen de costado y no de un lado y del otro, España hubiese ganado 10 a 1”, declaró Diego Armando Maradona, para muchos, otro de sus disparates. Pero las declaraciones del ídolo argentino cobran sensatez de vez en cuando. España, al igual que el Barcelona desde el 2009 ha basado su éxito en la posesión de la pelota y ligar pases laterales sin prestársela al rival. Uno de cada 10 veces, los pases laterales y la posesión no importan en un deporte donde gana el que hace más anotaciones. Siempre que pierde el Barcelona regresa la frase: “Perdió el futbol”, un demérito eterno a los rivales, que si ganaron fue porque cumplieron con el principio del deporte: hacer más goles. Cuando cayeron con el Inter de Mourinho en 2010 y el Chelsea de Di Matteo en 2012 fueron recurrentes las críticas sobre un esquema en el que presuntamente los equipos se echaron atrás. Nadie habló de una gesta de los Blues, que ganaron la serie jugando con 10 por la expulsión de Terry, de cómo Messi dejó ir en un penal la posibilidad de convertir aquello en una goleada, del incansable Raúl Meireles que se recorría entre las dos líneas de cuatro que formaban para defenderse de los embates culés. El Barcelona juega tan bonito que ciega a los espectadores y no pudieron disfrutar el mejor momento de la carrera de Diego Milito, que cada vez que tocaba la pelota en la ida ante el Inter generaba una oportunidad de gol. Anoche bastó con un gol de Koke para sacarlos de la Champions, pero el futbol no perdió, las hordas enardecidas no atacaron en twitter a Simeone ni al Atlético, que ganaron con solo el 36% de la posesión según la UEFA, el otro 64% fue de los eliminados. La diferencia es que no hay un guardiolista en la banca, medios y fanáticos gozan lamentarse las decisiones de Martino, tan osadas como mandar trazos de 30 metros, cambios de juego y centros al área.

Se avecinan grandes semifinales, pues esta vez no “perdió el futbol” y los cuatro mejores de Europa disputarán la Champions. 

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