Así lo vimos

El absurdo partido por el comodín

El beisbol de las Grandes Ligas es ese deporte mágico donde a pesar de una campaña de 162 partidos, todavía en el último día se pueden definir campeones divisionales y equipos que van a la postemporada.

El 1 de octubre de 2007 se llevó a cabo uno de los partidos más emocionantes en la historia de la temporada regular, después de toda la campaña, los Padres de San Diego y los Rockies de Colorado se enfrentaron en el Coors Field para definir quién sería el comodín de la Liga Nacional.

Ambas franquicias tuvieron marca de 89-73 y la localía se definió con un volado.

Todavía recuerdo los gritos en la redacción de La Afición con la última jugada del encuentro, con la que Matt Holliday anotó la tercera carrera de los Rockies en la parte baja de la decimotercera entrada. El catcher (Michael Barrett) trató de bloquearlo, pero perdió la pelota tras el tiro de Brian Giles. En ninguna toma de televisión queda claro si Holliday tocó el home plate antes de ser alcanzado por Barrett, que recogió la pelota.

Se marcó safe, Colorado ganó 9-8 y completó una historia de cenicienta al eliminar a equipazos como Filadeldia y Arizona por barrida, pero perdieron la Serie Mundial ante Boston.

Ese partido inspiró el nuevo formato de postemporada de la Gran Carpa, que desde 2012 tiene juegos de “desempate forzoso” en ambas Ligas.

Anoche se pusieron en juego dos campañas memorables, la de Oakland que llegó a ser el mejor equipo de las Mayores y la de Kansas City, que pasó 29 años sin playoffs. Pero un partido no es postemporada. No sabe a mucho y puede salvar la cabeza de algún mánager que antes de este formato no hubiera clasificado. Durante todo el año y en todas las Ligas el beisbol se juega por series, no en partidos de eliminación directa.

El empate tras 162 encuentros llenaba esto de emoción, no sé a ustedes, pero este formato de “postemporada” no me gusta nada.

carlos.contreras@milenio.com

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